Semillero · NorteAMÉRICA


MÉXICO

Coordinadora del semillero

MIJANE JIMÉNEZ SALINAS

"Mi ombligo sigue sembrado en Cuaji, allí donde la negritud también aprende a cuidar."

Soy una mujer afromexicana, madre de Lia Zulaikha y Santiago, profundamente comprometida con la defensa del pueblo afro y la construcción de comunidades más justas. Durante los últimos años he acompañado procesos de organización comunitaria, prevención de riesgos en territorios rurales y promoción de los derechos sexuales y reproductivos de niñas y adolescentes. Soy bisexual y trabajo para crear espacios seguros para las disidencias sexuales negras e indígenas en Guerrero. Cofundé Afropoderosas, una iniciativa que fortalece los liderazgos juveniles afrodescendientes en México y Costa Rica, convencida de que la transformación comienza cuando las juventudes reconocen su poder.

Me gusta bailar, compartir un buen mezcal, comer mariscos y tamales. Llevo con orgullo la mayordomía de la Octava del Señor Santiago Apóstol en Cuajinicuilapa, una de las celebraciones afromexicanas más importantes de la Costa Chica. Allí permanece mi ombligo, mi historia y mi sentido de pertenencia. Los caminos entre Cuajinicuilapa y Ciudad de México también han marcado mi vida. En esos desplazamientos he aprendido a reconocer las soledades de la migración, las transformaciones del territorio y la necesidad de construir palenques afectivos donde la comunidad vuelva a encontrarse. Mi trabajo nace de ese tránsito constante entre el aquí y el allá, siempre sostenido por la fuerza de la negritud y la alegría de seguir imaginando otros mundos.

Proyecto

MATERNIDADES AFROMEXICANAS: RE-EXISTIMOS, CRIAMOS Y CUIDAMOS

Este semillero sitúa en el centro las experiencias de las maternidades afromexicanas, reconociendo la crianza como una práctica colectiva atravesada por los afectos, los cuidados y la libertad de elegir. La pregunta ¿quiero maternar? abre conversaciones profundas sobre las múltiples formas de vivir la maternidad desde una perspectiva antirracista. El proyecto crea un espacio de confianza donde madres racializadas pueden compartir alegrías, dudas, cansancios y aprendizajes sin miedo al juicio. Allí se habla de la culpa, del agotamiento y de las exigencias impuestas por modelos familiares blanco-mestizos que históricamente han invisibilizado las formas afroindígenas de criar y sostener la vida. Más que ofrecer respuestas, el semillero fortalece redes de acompañamiento entre mujeres que desean criar sin renunciar a su descanso, su gozo y su autonomía. Celebramos las maternidades negras como territorios de cuidado, resistencia y amor colectivo, donde cada vínculo contribuye a preservar y dignificar la continuidad de nuestras comunidades.

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