Semillero · Caribe
GUATEMALA

Coordinadora del semillero
CLAUDIA ACEVEDO
"Mi oficio es recordar aquello que el cuerpo nunca ha olvidado."
Soy raíz que habla, voz que emerge desde la tierra negra y húmeda donde las ancestras dejaron su aliento. Camino descalza sobre los cantos de tamboras antiguas, abriendo senderos de memoria viva. Mi oficio es recordar. Recordar que el cuerpo sabe, que el dolor y la rabia tienen su propio idioma y que la piel resguarda historias que aún esperan ser nombradas. Facilito círculos donde las voces de mujeres afromestizas, afrodiaspóricas y originarias se entrelazan como trenzas de río; cada palabra compartida nos devuelve un fragmento del alma. No camino sola. Me acompañan los nombres que no fueron escritos, los susurros que llegan con el fuego y los rostros de quienes resistieron con sus manos, sus cantos y sus silencios. De ellas aprendí que el cuidado colectivo es también una forma de memoria.
He comprendido que sanar no es un destino, sino una decisión. Un acto de rebeldía amorosa, una política de la ternura y un ritual compartido. Camino junto a las plantas sagradas, que conservan saberes que apenas comenzamos a recordar, y acompaño procesos donde cada encuentro se convierte en una ofrenda, cada taller en un altar y cada mujer que se nombra en una nueva constelación. Soy sanadora antirracista y guardiana de círculos.
Proyecto
BIOMITOGRAFÍAS SANADORAS
Biomitografías Sanadoras es un proceso de investigación afrocentrada que explora las experiencias de vida capaces de despertar la pulsión vital y fortalecer el vínculo con la memoria ancestral. Más que emprender un viaje hacia otro lugar, invita a reconocer que todo lo necesario ya habita en nuestro interior; el camino consiste en liberar aquello que hemos cargado durante demasiado tiempo. Inspirado en la biomitografía de Audre Lorde y en los llamados archivos del silencio, el proyecto reúne autobiografía, memoria, poesía y ficción para narrar el proceso de reconocerse como mujer y sanadora afrocentrada. En este recorrido dialogan las experiencias personales, las historias familiares como la negra que me parió y los aprendizajes compartidos con mujeres garífunas en los círculos de cuidado. El semillero explora el afromestizaje, los linajes heredados, los relatos de origen y la fuerza transformadora que habita en el cuerpo. Cada historia recuperada reafirma la identidad, honra las raíces culturales y recuerda que el conocimiento ancestral continúa vivo, esperando ser escuchado y compartido.
