Semillero · Suramérica

Colombia

Seis territorios de creación donde el arte, la espiritualidad, la memoria, el cuerpo y el mar abren caminos para imaginar y sostener las vidas negras.

Coordinadora del semillero

ROSMIRA VALENCIA DÁVILA

“Estoy mudando la piel del descuido y del desamor”.

Emperatriz palenquera. Llegué a este plano terrenal hace 57 años, en Bojayá, Chocó. Me siento orgullosa de mi negritud y del inmenso aporte que nuestro pueblo hace al desarrollo de Colombia. Soy mamá de Isis Imara Palacios Valencia, mi compañía, impulso y motor vital. Estoy comprometida con la realización de los derechos humanos de las mujeres en sus diversidades y con la dignidad del pueblo negro. Creo en nuestra capacidad para alcanzar la autonomía mental y económica y para construir sentidos comunales de prosperidad.

Fui militante del Movimiento Nacional Cimarrón y participé en el proceso de incidencia política que contribuyó a la creación de la Ley de Comunidades Negras. Desde su fundación hago parte de la Red Departamental de Mujeres Chocoanas, organización que lleva más de tres décadas promoviendo los derechos de las mujeres. Como trabajadora social y especialista en gestión pública, he aportado a la formulación y aplicación de políticas con perspectiva de género. Hoy trabajo en mi fortalecimiento espiritual y camino hacia la libertad financiera. Estoy fortaleciendo mis raíces, reencontrándome conmigo misma y sosteniendo mi esencia con determinación, para avanzar hacia la abundancia y la riqueza negra de nuestros movimientos.

Proyecto

SANAR LA ENERGÍA DEL DINERO

Reconstruir nuestro vínculo con la abundancia desde las memorias económicas y comunales del pueblo negro. Este semillero busca poner la energía del dinero de nuestro lado y situarnos en el linaje afro de la abundancia. Parte de la certeza de que existen posibilidades de prosperidad para las mujeres negras y propone desmontar las creencias dominantes que han determinado nuestra relación con el dinero. Nuestros ancestros y ancestras fueron traídos por la fuerza y, aun así, no permitieron que doblegaran su espíritu. Trajeron prácticas de abundancia, reciprocidad y autonomía que todavía habitan en nuestro ADN: el cimarronaje, los palenques, la compra de la libertad, la mano cambiada, la minga, el trueque, el comadreo y el apalancamiento familiar. Desde esas memorias largas, el semillero transforma los imaginarios sobre el dinero y promueve una libertad financiera que nos permita vivir dignamente, perder el miedo a invertir y reconocer que también somos herederas de la riqueza, la agencia y la abundancia.

Coordinadora del semillero

ALBA NELLY MINA

“Deseo que mi canto llegue a sus corazones y deje un mensaje de amor”.

Soy una mujer que se autoafirma cimarrona, descendiente de ancestros africanos. Nací en Puerto Tejada, Cauca, y llevo más de 40 años viviendo en Bogotá. Soy activista social y una apasionada del trabajo comunitario. Mi primera universidad fue la familia; la segunda, la comunidad como escuela de la vida, donde he transitado un largo proceso de aprendizaje. La tercera fue la Universidad Pedagógica Nacional. Creo profundamente en las transformaciones que pueden alcanzarse a través del arte y deseo que mi canto llegue a los corazones como un mensaje de amor.

Soy la madrina del palenque, mentora y tejedora de alegría, pasión y compañía. Canto en mi casa, en la calle y en cualquier esquina. Mi manera de abrazar, escuchar y dar masajes abre las puertas al amparo. Mis ungüentos, curaos y pócimas acompañan a quienes buscan alivio y buen puerto. Soy cantautora, escritora, soñadora, “afrorrola” y activista. Mi espiritualidad abre caminos para vivir nuestro tiempo palenquero con alegría, firmeza y convicción. He creado álbumes como Yo soy Alba Nelly, Grito de libertad, La bicicleta y Yemayá. Mi canto abraza la ancestralidad y sostiene el legado vivo de nuestros movimientos

Proyecto

RETORNAR AL ORIGEN

Volver a la raíz para recuperar el poder ancestral de la palabra, la voz y el canto. Yatulafua Ombalack el poder de la palabra que viene de África busca reconectar a las mujeres negras con la palabra y el canto como formas de afirmación, resistencia y cuidado. Seguir cantando nos permite reconocernos, encontrarnos con nosotras mismas y acompañarnos unas a otras. Para muchas mujeres negras, el canto es una herramienta vital para aliviar penas, transformar dolores y narrar experiencias individuales y colectivas. En sus letras aparecen las discriminaciones vividas, pero también la alegría, la fuerza, la esperanza y los caminos que las llevaron a dejar sus territorios. El canto conecta con el espíritu, la espiritualidad y las tradiciones transmitidas entre generaciones. El proyecto reivindica el valor cultural y político de las voces negras y reconoce en ellas un legado vivo: una palabra que hace memoria, reafirma identidades, abre caminos y continúa transformando realidades.

Coordinadora del semillero

SANGELLY SANG LÓPEZ MAZA

“Me muestro para no ser apagada”.

Tengo 30 años y nací en Montería, Córdoba, la Perla del Sinú: una ciudad caribeña situada a orillas del río. Soy Géminis, aire y adaptación. Me enuncio como mujer negra, travesti y zorra, arraigada en la cultura popular del Caribe y orgullosa de mi periferia barrial. Soy activista trans y defensora de los derechos de las personas trans y no binarias de mi municipio. Integro Borboleta, un grupo de apoyo para personas trans y no binaries, y soy pionera de los movimientos de Vogue en mi territorio.

También soy artista performática, bailarina, dibujante empírica, asistente de peluquería especializada en cabellos afros, rizados y ondulados, técnica auxiliar administrativa y lideresa social. Mi presencia cimarrona convoca una feminidad zorra que pincela sus tránsitos con valentía, dulzura y bravura. Travisto las danzas del Caribe y hago del cuerpo una superficie para narrar mi historia. Amo la cerveza, a mis amigas y zambullirme en las aguas del río Sinú. Habito cada una de mis identidades sin tapujos, con la fuerza, la belleza y la ternura radical de una existencia negra y trans que no pide permiso para nombrarse.

Proyecto

REMEMBRANZA NEGRA, TRAVESTI Y ZORRA

Una memoria audiovisual para existir en nuestros propios términos y transformar los imaginarios sobre las corporalidades negras trans. Este cortometraje recorre los recuerdos que entretejen la vida de una mujer negra, travesti y zorra en el Caribe colombiano. Desde un territorio que suele invisibilizar la negritud, narro mi experiencia como una cuerpa negra y disidente que habita las orillas del río Sinú. La pieza vincula a mis ancestros, mis hermanes trans, la danza, la gastronomía, el estilismo y la peluquería. Me muestro para no ser apagada por una sociedad que observa excesivamente mi transición de género, pero omite mi negritud. En un contexto atravesado por el racismo, la transfobia y el borramiento, afirmo mi vida en mis propios términos. Quiero crear y resguardar las memorias de una travesti negra y zorra que se enuncia, para que niñeces, juventudes y personas adultas sepan que no tienen que esconderse. Aquí estamos y no nos vamos: la historia también es nuestra y nos pertenece.

Amelia Archibold

PROYECTO

AMELIA ISABEL ARCHIBOLD HUMPHRIES

“El mar Caribe no es solamente paisaje: es herencia y destino”

Nací bajo el signo de Sagitario en la isla de San Andrés, donde el mar Caribe no es solamente paisaje, sino herencia y destino. Crecí junto a cuatro hermanos, guiada por la fuerza de mi madre, Almersa Humphries, pedagoga que me enseñó que educar también es liberar. El reencuentro con mi padre, José David Archibold, me mostró que las ausencias moldean la identidad y que los vínculos pueden reconstruirse con el tiempo. Como hija del pueblo raizal, me reconozco en su lengua, su música, sus memorias y sus caminos de resistencia. Trabajo por la preservación de nuestra cultura y me apasiona comer, dormir y amar sin miedo.

Me considero adicta al amor negro, a las redes de afecto y a la comunalidad. Soy historiadora, especializada en los “chismecitos del pasado”. Me interesan la geopolítica marítima, la piratería y los estudios transimperiales, y exploro cómo el mar ha sido escenario de negociaciones de poder, supervivencias y fugas. Mi vida y mi trabajo tienden puentes entre memoria, identidad y acción colectiva. Busco transformar la historia en una herramienta para el presente, para que ser raizal, negra y caribeña no sea solamente una herencia, sino un proyecto político y cultural de dignidad

Proyecto

MUJERES QUE HABITAN EL MAR

Un archipiélago de voces que honra a las mujeres pescadoras y sus maneras de conocer, cuidar y habitar el territorio acuatorio. Este proyecto reúne reflexiones personales sobre mi camino en el semillero y las experiencias compartidas con mujeres pescadoras en sus geografías del mar. Explora la memoria, el territorio acuatorio y las formas femeninas de habitar el espacio marítimo. Más que un registro técnico, la obra construye huellas sensibles de escucha, aprendizaje y cercanía con las comunidades y sus saberes cotidianos. Honra especialmente a las mujeres de San Andrés, Providencia y Santa Catalina vinculadas con el mar y la pesca, y narra cómo el océano ha sido sustento, refugio, frontera y escenario de resistencia.

La propuesta funciona como herramienta de educación popular y fortalecimiento cultural. Busca reafirmar la identidad raizal, proteger los saberes marítimos y producir recursos visuales y sonoros que puedan circular en espacios comunitarios y pedagógicos, acercando estas memorias a las pescadoras y a las nuevas generaciones de Old Providence.

Coordinadore del semillero

LE’ONYX DAVIDA

“Camino como quien abre senderos donde antes hubo silencio”.

Soy un cuerpo en movimiento que hace del arte un lugar para la memoria, la pregunta y la transformación. Como artista multidisciplinar, educadore e investigadore afroqueer, camino abriendo senderos donde antes hubo silencio. Mis pasos tejen memorias negras, ancestrales y disidentes. Hago del cuerpo un archivo vivo donde convergen la danza, el performance, la investigación y la pedagogía. Entiendo el movimiento como una forma de resistencia, encuentro, celebración y futuro.

Mi práctica nace del diálogo entre la creación artística y la justicia social. Exploro las posibilidades del cuerpo y del movimiento como lenguajes de reparación y fuga, capaces de desafiar las formas impuestas por el sistema moderno-colonial. En cada proyecto convoco conversaciones entre la espiritualidad, la memoria, la negritud y las experiencias trans y queer. Mi trabajo imagina futuros en los que otras formas de existir no sean apenas toleradas o consideradas posibles, sino reconocidas como inevitables. Creo en el arte como una grieta fértil: un espacio desde el cual podemos afirmar la vida, reorganizar nuestras memorias y ensayar mundos que todavía no existen. Bailar es también pensar, hablar y producir conocimiento con el cuerpo.

Proyecto

MANIFIESTA: BAILAR, PENSAR, HABLAR

Un manifiesto encarnado que reúne danza, palabra y música para afirmar las vidas negras, queer y disidentes. Esta creación audiovisual convoca a intérpretes negrxs en una puesta en escena que entrelaza Vogue, danzas afrocolombianas y técnica Gaga. Desde una estética afrofuturista y ritual, la pieza articula danza, oralidad y música para reflexionar desde el gozo, la memoria y la transformación

Uno de sus detonantes es el manifiesto del Colectivo Combahee River de 1977, leído no como un archivo inmóvil, sino como una invocación viva. También reconoce la presencia de las mayoras como poder simbólico, memoria y guía comunitaria. La propuesta dialoga con la idea de “espacio vacío” de Ngũgĩ wa Thiong’o: una grieta que aparece al desprenderse de las formas coloniales y permite el surgimiento de otras posibilidades. Desde la escucha, el ritmo, la vibración y la invocación, los cuerpos negros, feminizados y disidentes afirman su derecho a existir, desear, narrarse y transformar el mundo.

Idelsi Bárbara Alfonso Sandrino

Coordinadora

LAURA RÍOS

“La imagen se convierte en un territorio para cuidar, recordar e imaginar las memorias negras”.

Soy fotógrafa, cineasta, artista visual y comunicadora social afrocolombiana. Mi práctica artística transita entre el documental, la experimentación y la poesía visual. En ella, la imagen se convierte en un territorio para cuidar, recordar e imaginar las memorias negras. Mis raíces y memorias de vida fluyen entre el río Atrato, en Quibdó, Chocó, y el río Magdalena, en Neiva, Huila. Estos territorios han moldeado mi sensibilidad y son el origen de una práctica artística que reconoce en el agua, la selva y la naturaleza espacios para la creación y la memoria.

Las plantas, los ríos y el olor de la selva húmeda chocoana habitan mi geografía íntima. Mi obra dialoga con la ancestralidad, el cuidado y las espiritualidades afrodescendientes para dar vida a poéticas visuales que tejen afectos, saberes y formas de existencia afrodiaspóricas. También acompaño procesos de comunicación comunitaria y creación audiovisual junto a comunidades negras, afrodescendientes, raizales y palenqueras. Desde allí contribuyo a fortalecer narrativas propias y procesos de memoria colectiva. Creo en el poder de la imagen para devolvernos aquello que ha sido borrado y para abrir jardines donde nuestras historias puedan volver a echar raíces.

Proyecto

TERNURA NEGRA

Un jardín visual donde las memorias, los afectos y la imaginación negra vuelven a florecer. Ternura Negra es un laboratorio de creación visual para mujeres y personas negras diversas. Nace de la necesidad de reivindicar la ternura como memoria viva, potencia creativa y forma de cuidado colectivo. En conversación con el pensamiento de Alice Walker en El jardín de nuestras madres, la propuesta reconoce que la creatividad de las mujeres negras florece incluso en territorios marcados por la opresión. Como los jardines sembrados por nuestras ancestras con sus manos, cantos y cuidados, este espacio cultiva imágenes donde la imaginación vuelve a echar raíces.

Mediante la fotografía, la poesía visual, la escritura y la creación colectiva, construimos un jardín simbólico habitado por ríos, mares, selvas, cuerpos y espiritualidades cimarronas. El proceso desemboca en una obra de fotografía expandida que reúne imagen, tejido, música y poéticas audiovisuales para afirmar nuestro derecho a existir, crear y habitar el mundo desde nuestras memorias y nuestra ternura

Scroll to Top
0%