Cuba
Espiritualidades afro, educación popular y acción comunitaria se entrelazan para sostener la memoria viva, la justicia racial y el cuidado colectivo.
Coordinadora del semillero

MARITZA LÓPEZ MCBEAN
“La espiritualidad también es un camino para transformar la comunidad.”
Yalocha, Apetebbi de Orula, licenciada en Ciencias de las Religiones, educadora popular y activista antirracista y de derechos humanos. Es fundadora y coordinadora general de la Red Barrial Afrodescendiente Cuba contra el Racismo y la Discriminación por Color de la Piel, desde donde impulsa procesos comunitarios orientados a la justicia racial, la participación social y el fortalecimiento de las espiritualidades afrodescendientes.
Su trayectoria enlaza la investigación académica, la educación popular, el activismo y las religiones de matriz africana. Doctora en Ciencias de la Educación, dedicó su tesis al estudio del activismo antirracista en Cuba. Acompaña comunidades afrodescendientes de La Habana y Matanzas mediante procesos de incidencia, emprendimiento social y construcción de alianzas entre organizaciones e instituciones.
Ama profundamente su territorio y entiende el servicio comunitario como una forma de espiritualidad. Su carácter alegre, generoso y cercano convive con una amplia sabiduría sobre las tradiciones afroreligiosas, convirtiéndola en una referente para quienes buscan fortalecer el vínculo entre memoria, justicia racial y transformación social.
BAÚL DE ÁFRICA EN CUBA
Baúl de África en Cuba es una investigación comunitaria que reconoce la riqueza de las espiritualidades afro presentes en la isla: la Regla de Ocha, la Regla de Palo, la Sociedad Abakuá y el vodú haitiano, entre otras expresiones que han sostenido la memoria de la diáspora africana en el Caribe.
El semillero promovió el encuentro entre distintas tradiciones religiosas para reflexionar sobre el antirracismo en la vida cotidiana. A través de metodologías participativas, propició conversaciones sobre el buen trato, el reconocimiento mutuo y las tensiones que también atraviesan las prácticas espirituales.
Como resultado nació el Baúl Antirracista Cubano, un archivo simbólico donde tambores, cantos, relatos y memorias dialogan con los desafíos del presente. Allí, las espiritualidades afro se afirman como territorios de resistencia, conocimiento y transformación colectiva.
Coordinadora del semillero

IDELSI BÁRBARA ALFONSO SANDRINO
“Mi casa es un lugar donde la espiritualidad abraza, acompaña y sostiene la vida.”
Iyalocha, Apetebbi, Mayombera, espiritista, educadora popular y activista antirracista. Coordina el proyecto Más que Ilé, Más que Omo, Más que Okó, una iniciativa que visibiliza el papel de las mujeres y de las diversidades sexuales y de género como guardianas de las espiritualidades afro y de las memorias comunitarias. También integra la coordinación de la Red Barrial Afrodescendiente de Cuba.
Madre de dos hijos y formada en química, encuentra en sus saberes ancestrales la manera de acompañar a otras personas. Quienes la rodean reconocen en ella la firmeza de Aggayú y, al mismo tiempo, una profunda ternura para escuchar, orientar y cuidar.
Como madrina, guía espiritual y mayora, acompaña procesos de iniciación, celebración y encuentro. A través del tabaco, las cartas, la música y la conversación abre caminos para que otras personas puedan reconocerse, fortalecer sus vínculos y habitar la espiritualidad desde la libertad y el afecto.
ILÉ OYARÉ ODDARA
Ilé Oyaré Oddara es una casa abierta al encuentro de personas consagradas en religiones de matriz africana, integrantes del movimiento antirracista, investigadoras, creyentes de otras tradiciones y personas que simplemente desean acercarse a estos saberes desde el respeto. Es un espacio de acogida donde la espiritualidad se comparte como experiencia cotidiana de comunidad.
Durante más de veinte años, Idelsi ha acompañado procesos de consagración, ceremonias y encuentros que fortalecen las comunidades de fe y mantienen vivas las memorias espirituales del pueblo negro en Cuba. Su práctica reivindica los rituales y las ceremonias como expresiones culturales profundamente ligadas al cuidado colectivo.
Ilé también es un lugar para respirar, descansar y reconstruir vínculos. Allí, mujeres negras, personas afro cuir y hombres comprometidos con la transformación personal encuentran un espacio para compartir experiencias, cultivar la empatía y fortalecer una espiritualidad que acompaña la vida cotidiana desde la dignidad y la comunalidad.

